La convocatoria ordinaria de la Selectividad (EBAU/EvAU) se celebra en junio, con fechas exactas que varían según la comunidad autónoma. La convocatoria extraordinaria suele tener lugar a finales de junio o en julio, excepto en Cataluña, donde se celebra en septiembre. Consulta el calendario oficial de tu comunidad autónoma en cuanto esté disponible, ya que los plazos de preinscripción universitaria pueden ser muy ajustados si quieres estudiar en una comunidad distinta a la tuya.
La Selectividad tiene una particularidad que la hace especialmente exigente: no evalúa solo conocimiento, sino la capacidad de aplicarlo bajo presión de tiempo, en exámenes de análisis de texto, resolución de problemas y redacción de ensayos. Esto requiere un tipo de concentración sostenida distinta a la memorización pura.
La Técnica Pomodoro — 25 minutos de estudio enfocado, 5 minutos de descanso, repetir — ayuda precisamente porque entrena la capacidad de mantener la atención durante bloques de tiempo definidos, similar a lo que exige el propio examen. Además, convierte la sensación abrumadora de "tengo que estudiar todo el temario" en una serie de sesiones concretas y alcanzables.
Usa FocusTomato (gratis, sin registro) para estructurar tus sesiones de repaso — la lista de tareas te permite nombrar cada sesión por asignatura y tema concreto, construyendo un registro visual de todo lo que has cubierto.
La EBAU se divide en dos fases: la fase general (obligatoria, incluye Lengua Castellana y Literatura, Lengua Extranjera, Historia de España o Filosofía, y una materia troncal general) y la fase específica (voluntaria, para subir nota, con asignaturas relacionadas con tu grado). La fase general pesa un 60% (tu media de Bachillerato) más el 40% del examen; la fase específica puede sumarte hasta 4 puntos adicionales.
Prioriza tus Pomodoros de fase específica hacia las asignaturas que más peso tengan en la nota de corte de tu grado deseado — no todas las materias específicas valen lo mismo para tu objetivo concreto.
Antes de repartir tu tiempo de estudio, investiga la nota de corte del grado al que quieres acceder del año anterior. Esto te da un objetivo numérico real, no una ansiedad abstracta sobre "sacar buena nota". Reparte tus sesiones Pomodoro dando prioridad a las asignaturas donde una mejora de puntos tenga más impacto real en tu nota final ponderada, en lugar de invertir igual tiempo en todas las materias por igual.
El descanso de 5 minutos entre Pomodoros no es opcional — es cuando tu cerebro consolida la información que acabas de repasar. Evita mirar el móvil durante estos descansos; reinicia el circuito de recompensa y dificulta volver a concentrarte en la siguiente sesión. Levántate, estira, bebe agua, mira por la ventana.
En la última semana antes de la Selectividad, reduce drásticamente la intensidad. Repasa solo esquemas, fórmulas y fechas clave usando Pomodoros cortos y ligeros. No intentes aprender contenido nuevo — en esta fase, el sueño y la calma mental valen más que una hora extra de repaso. Un cerebro descansado rinde mejor en un examen de análisis y síntesis que uno que ha estado despierto hasta tarde memorizando.
La convocatoria ordinaria se celebra en junio, con fechas exactas que varían según la comunidad autónoma. La convocatoria extraordinaria suele ser a finales de junio o en julio, excepto en Cataluña, donde se celebra en septiembre. Consulta el calendario oficial de tu comunidad autónoma para las fechas exactas.
Entre 4 y 6 Pomodoros diarios (aproximadamente 2-3 horas de estudio enfocado) es realista y sostenible durante las semanas de repaso intensivo. Esto es más efectivo que sesiones largas sin estructura — cada Pomodoro de 25 minutos debe centrarse en un tema específico dentro de una asignatura.
La fase general es obligatoria y pesa más en tu nota (60% Bachillerato + 40% examen), así que debe tener prioridad. La fase específica es voluntaria pero puede sumarte hasta 4 puntos — prioriza las asignaturas específicas que más peso tengan en la nota de corte de tu grado deseado.
Un plan estructurado de 10 semanas, empezando en febrero con una fase de diagnóstico, repaso de contenido en marzo, práctica de exámenes en abril, y repaso ligero en mayo, ofrece una preparación realista y sostenible antes del examen de junio.
Repaso ligero únicamente — esquemas, fórmulas y fechas clave. Evita aprender contenido nuevo en esta fase. Prioriza el sueño y reduce la intensidad de estudio; un cerebro descansado rinde mejor en un examen que exige análisis y síntesis bajo presión de tiempo.
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